porque el tiempo es breve, pero me ama

lunes, 20 de abril de 2015

en el concho de un vino tinto abandonado en una copa se refleja una nube. la nube es una pequeña mancha clara que flota sobre el licor y que choca con los bordes de la copa. los labios rojos impresos en uno de los bordes, besa de cuando en cuando a la nube. en el otro extremo de la habitación, la muchacha que abandonó el vino siente un sabor extraño. se acerca a un espejo y revisa sus labios. cuarenta y siete nervaduras si se suma el labio inferior al superior. la mujer recuerda la existencia de los helechos, su aversión por las hormigas caminando en fila india, la textura del dulce favorito de su infancia, todo esto en menos de un segundo y medio, mientras se toca la boca frente al espejo como si con ese gesto fuera a descubrir de dónde viene aquel sabor nuevo.

la incertidumbre empieza su labor corrosiva. pasan minutos de cinco en cinco y luego de diez en diez y ella no puede dejar de pasar su lengua cada vez más fuerte sobre sus labios. ha perdido toda la pintura o más bien, la porta ahora en las papilas gustativas. intenta nombrar mentalmente el sabor que a estas alturas ha sido tergiversado. una sumatoria de amarillo cadmio medio, resistente a la luz, cuyo cuerpo se adapta a climas tropicales pero también, a la forma de algunos recipientes, por ejemplo copas para vino. la mujer se siente desconsolada frente a tal incoherencia, pero lo supera velozmente y se sonríe aún frente al espejo y es entonces que de entre sus dientes brota una pequeña nube -similar a una mancha- y se va así, flotando lenta hasta perderse en el lavabo.

martes, 14 de abril de 2015

a veces todo se torna coherente y familiar. dicha coherencia no goza de los parámetros tradicionales del término. dicha coherencia, dicha comodidad, no aceptaría jamás el ingreso de este modo de escritura. la felicidad se hunde en el vaso de cerveza. la felicidad sale a flote entre la espuma. hay cosas que pensé saber demasiado bien y luego tú me dijiste que existía un video de josé josé cantando 'el triste' en el festival oti de 1970. entonces ninguno pudo recordar siquiera una frase de aquella canción. más tarde, ya en alguna cama, vimos juntos el video. no hubo nada de triste en la situación. estar contigo es -en algunas ocasiones- como estar solo conmigo y eso me asusta un poco. por eso callo y te miro un buen rato, hasta que mi silencio empieza a hacer ruido.

dijiste que me voy con cuidado, que me protejo. asentí con una sonrisa. es difícil aquello de controlar las sonrisas por ahora, pero con el tiempo me haré más durita y no usaré diminutivos. lo cierto es que me protejo de mí, porque presiento que no sería nada difícil dejarte entrar en el pensamiento primero de las mañanas. o en las minas de mis lápices de colores. es más fácil por ello ceder territorio del cuerpo.

tengo un tumor mágico que predice el futuro. un tumor que bombea la sangre que irriga mi cerebro y así todo lo demás funciona. el tiempo que vendrá es algo aprendido. tengo que desaprender. tengo que dejar de imponerme deberes. tengo que irme a dormir.


sábado, 11 de abril de 2015

jueves, 9 de abril de 2015

un giro. miro al cielo cuando camino porque es un lugar en blanco. uno de los pocos que quedan. nubes, astros o aves no impiden que siga siendo un espacio lo suficientemente limpio para descansar la mirada. en especial en una ciudad aglutinada de carteles y edificios luminosos y esa idea tan inútil de progreso, tan vertical, tan llena de cemento y ventanas y familias que consumen cereales. sé que miento cuando escribo todo esto. sé que me dejo ganar por ciertas simplezas, que la luna me siga cuando camino es un hecho que nunca dejará de sorprenderme. miro al cielo y me siento un poco boba. un poco como el perro sacando la cabeza por la ventana de un auto que va a gran velocidad. soy el perro, sí. el auto avanza por la avenida entre el manicomio y el puericultorio. yo estoy en el medio de mi adolescencia y mi adultez. me dejo agitar la piel del rostro por el viento caliente de la medianoche y obtengo una felicidad breve y vertiginosa. ¿hacia dónde va el texto? el auto gira y vuelvo a ser como cualquier persona. como cualquier objeto sobre el escritorio. como un residuo que alguien pisa. una queja que amargamente se diluye a las seis de la mañana. todo esto ha sucedido, pero la sensación que aparece cuando miro al cielo es invariable. como un botón de reinicio. y si el texto nunca desciende, todo bien. aún se puede contemplar la luna con inocencia y dejarse ser un globo con helio sobrevolando la ciudad dormida.

lunes, 6 de abril de 2015




























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1. elegir la puerta a cerrar/ 2. composición con líneas/ 3. retrato del paso del viento/ 4. perritos besucones/ 5. el triunfo/ 6. libélula psicotrópica. [ karina valcárcel© ]

miércoles, 1 de abril de 2015

zaida fue la primera en irse. padecía una enfermedad que provocaba que su corazón crezca y crezca. ella sabía que moriría joven y que en algún momento su corazón ya no cabría en su pecho, literalmente. rubén murió sentado en la banca de un parque, un coma etílico no atendido que derivó en insuficiencia respiratoria. ambos, hermanos de mi padre, pero ninguno de ellos tía o tío mío. yo llegué mucho después. // mi abuelo ángel murió de septicemia al poco tiempo de mi nacimiento. solo lo conocí en mis sueños de infancia, le gustaba aparecer y retarme: ¿de dónde me conoces? siempre preguntaba. la respuesta era la misma: de los álbumes familiares, abuelo.  once años más tarde se iría mamá hilda. madre de mi madre. el primer velorio de mi vida. murió de cáncer al duodeno. a nicolaza lima, mi abuela paterna, se le detuvo el corazón una madrugada. muchos afirman que su rostro era apacible por la mañana. luego, ángel, hijo del abuelo ángel, con cáncer al riñón. // el año en que nació mi hijo murió papá lucho. padre de mi madre. paro cardiorespiratorio. años más tarde, le siguió su hijo óscar, con fibrosis pulmonar.

este es el inventario de mis muertos. pienso en ellos porque el olor a mar llega hasta mi casa y siento que una gran ola sepultará lima muy pronto. pienso en ellos porque quisiera poder escribir un poema nombrándolos y solo nombrándolos y que eso sea suficiente.
conversaciones telegramáticas me invitan a revisar ciertos episodios de mi vida. si te escribo, me escribo. me estoy contando mi infancia o mi adultez. pienso ¿habrá algo que no me haya contado antes? cuán falso será el recuerdo que repito incansablemente. qué tan verdadero se vuelve cada vez. mi memoria me conoce de memoria y eso significa nada. he vuelto a construir sobre el derrumbe. las paredes que levanto tienen algo del polvo de las paredes anteriores. si imagino una puerta, una ventana, un balcón o un jardín para mi mente, eres tú quien asoma por cualquiera de ellos. estoy vencida por mi gran habilidad para la conservación. estoy llena de frascos y encurtidos nuevamente.

miércoles, 25 de marzo de 2015

dejar el estado ameba requiere de un gran esfuerzo e interés por la humanidad. dos actitudes que por el momento encuentras imposibles. dejar tu vieja piel, todo aquello que asociabas con 'casa' y lanzarte nuevamente a aquellos precipicios de ojos negros y barbas ralas, pretender que algo te resulta interesante. ya no puedes postergarlo. tienes que estar viva porque las pastillas ya no hacen efecto alguno y la sobredosis suena linda, pero quieres demasiado a tu madre como para intentarlo. así que decides sacar la cabeza de ese antiguo agujero cavado en tu colchón.

hoy aceptarás una invitación. mañana, otra. pasado, otra. en algún momento podrás entregarte al sexo con los lacrimales totalmente averiados. en algún momento la mano que toca tu mano sabrá cómo detenerte. el curso natural de todo lo demás te importa menos que tus uñas. siempre has aborrecido que aquello que rige el universo te afecte en lo más mínimo. si pudieras, sodomizarías al universo, a sus leyes y a todo aquel que tenga algo de fe. leer y escribir son lo único te salva. ahora tienes una nueva teoría sobre los agujeros negros y una sonrisa en los labios. aún no sabes cómo controlar los interruptores de la tristeza. el sol se oculta. la fiebre disminuye. es momento de ponerse la ropa.










lunes, 23 de marzo de 2015

7.
coincidimos en varios puntos: a ambos nos excitan los labios rojos y los dientes partidos de isabella rosellini, nos deshacemos ante la voz de roy orbison y hemos visto este film tantas veces que podríamos recrear los diálogos más siniestros. esa historia de amor disfrazada de película de misterio, la mente perturbada de lynch en su estado más inocente, es el precedente indicado a la larga bienvenida que luego me propinará tu lengua.

8.
al salir de la ducha me propones jugar tiro al blanco. dibujas en una pieza de papel kraft una ventana dentro de otra ventana dentro de otra ventana. sujetas el improvisado tablero al espaldar de una silla y me enseñas a cargar de balines la carabina. en el primer tiro lastimo uno de mis pómulos y me riñes. me enseñas a sujetar correctamente el arma. apoyar el lomo contra el hombro y asomar con un guiño el ojo por el punto de mira y prepararse para asumir responsablemente el contragolpe de la descarga. ahí va un nuevo intento. se incrusta sobre una de las ventanas de papel. el ejercicio continúa hasta la salida del sol.

9.
la deshidratación no se alivia con el vino. otra forma de hambre nos invade. son las tres de la mañana y en tu cocina deshojamos un atado de espinaca. rodajas de tomate. láminas de queso fresco. brindamos con la bocas llenas. cenamos a destiempo con los cuerpos fríos y desnudos. me cuentas cómo podría conquistarte para siempre. 'siempre' es una palabra complicada, pero podría obsequiarte un ramo de alfalfa, colorear mi cabello con sus flores, parecer por un instante la nostalgia de tu niñez perdida.

10.
estás tumbado y sujeto a mis piernas. me coges como si estuvieras a punto de caer. me coges como si quisieras salvar tu vida. te leo aquel poema de las aceitunas. te leo aquel otro poema y me dices que en tu vida aquella mujer que lava el pequeño acuario soy yo.

11.
las calles están mojadas por la lluvia pestilente de mi ciudad. el auto va a toda velocidad, a todo volumen, y caen redondas redonditas las nubes sobre el parabrisas. las lágrimas del cielo son puntos que se expanden, puntos que al rodar sobre las lunas se convierten en brevísimas trayectorias sin destino. las calles están mojadas, el agua suena al ser arrollada por los neumáticos, el grito del agua caída se chorrea por las alcantarillas. 


lunes, 16 de marzo de 2015

Vivir es una obra maestra


Les cuento que hace poco aprobaron este bonito proyecto en el Centro Cultural de España. Se trata de un ciclo de laboratorios creativos para escribir hacer poesía. Revisaremos los casos de cuatro poetas peruanos: José María Eguren, César Moro, Jorge Eduardo Eielson y Luis Hernández; para plantear algunas dinámicas de exploración con el fin de lograr que la poesía trasgreda la formalidad -a veces abrumadora- de la hoja en blanco. Pueden revisar las bases en la convocatoria en este link.

O si prefieren, ingresar directamente a la página del Centro Cultural de España. Acá una nota aparecida en Andina de noticias y acá otra en el portal Pasatiempo.

El cupo es limitado.
¿Nos vemos?