porque el tiempo es breve, pero me ama

sábado, 28 de febrero de 2015

(conversación entre un niño y una niña en el baño de mujeres)

a: se está moviendo un diente, ya está bien flojo
b: ¿y quién lo visitará? ¿el hada o el ratón?
a: nadie lo visitará, ambos están muertos ¿y sabes dónde están ahora?
b: ¿dónde?
a: en el lugar donde viven los zombis.

miércoles, 25 de febrero de 2015

dibujos sobre un poema de Simic




El muerto desciende del cadalso. Lleva su cabeza ensangrentada bajo el brazo.
Los manzanos están en flor. El muerto se dirige a la taberna del pueblo a la vista de todo el mundo. Allí toma asiento en un rincón y pide dos cervezas, una para él y otra para su cabeza. Mi madre se limpia las manos en el delantal y le sirve. Qué tranquilo es el mundo. Uno puede oír el viejo río, que en su confusión a veces se olvida y fluye hacia atrás.
(Charles Simic)








lunes, 23 de febrero de 2015


el misterio siempre renovado de la verdad y la belleza

un incendio en blanco y negro se confunde desde lejos con una cebra
que huye del apetito primero de un león,
el león puede ser también un avión en llamas o un cometa
y la tropa de bomberos no está entrenada para lidiar con tales avatares.

un incendio en blanco y negro
una sonrisa de dientes de agua
la columna derruida del sueño
un vapor que rastrero se desplaza y que nos trepa
y nos llena de hiedra las narices,
cardúmenes de niebla enloqueciendo a las cebras
flamígera agitación de una cabellera lejana
y si acaso nos duelen los finales
aún tenemos la sonrisa
que siempre puede ser guardada en un cofre de alabastro
y puede la memoria ser un ácido amable
y puede el incendio trotar alegre por el campo
y puede la muerte ser el nido que me espera.


kvc/feb.2015








una conversación entre mi padre (63 años) y mi hijo (8 años)

P: ¿a quién quieres más? ¿al hombre araña o a mí?
H: ay papá, pero el hombre araña es un juguete.

(y no responde la pregunta)

jueves, 19 de febrero de 2015

martes, 17 de febrero de 2015

lunes, 16 de febrero de 2015

no me gustan aquellas melodías que suenan a triunfo. tampoco aquellas que evocan algún tipo de persecución, algunas tenebrosas me causan una ternura extraña, por ejemplo night on bald mountain de mussorgsky. de alguna forma la asocio con mi niñez, nada siniestra por cierto, solo que por aquel entonces disfrutaba mucho el ver películas de 'terror'. supongo que medía mi resistencia. quizá fue eso lo que luego permitió entregarme tan cándidamente al terreno del amor. me gustan las melodías similares al aroma del jazmín, algo que encuentro por ejemplo en satie. también me gustan aquellas que parecen sobrellevar su tristeza con ironía. los nocturnos de chopin. el amor interpretado-recompuesto-reconstituido-reinventado-pintado por liszt. el dolor, también por liszt. y en estos días, las mezclas inventadas por dmitri shostakóvich, quizá el menos popular de todos los mencionados, soviético, experimental, híbrido, despreciado, vapuleado, escupido, acusado de pornofonía y bello en toda la dimensión del concepto. son estas historias de desprestigio las que más me calan. me pasó con eguren, me pasó con vallejo, me pasa con shostakóvich.


domingo, 8 de febrero de 2015

1. yo venía acá a contar algo que olvidé apenas empecé a presionar estas teclas. lo que iba a contar era algo irrelevante o relevante para mí, que solo existo en un punto casi transparente de un mapa al que nadie acude. ya lo recordé. quería contar que hoy dibujé: un hombre con un gato, mis piernas y una gallina voladora con una princesa sobre su lomo. aunque en realidad la gallina más parece estar flotando que volando. es domingo por la noche y la tele está prendida. en la pantalla un hombre intenta vender el permiso de conducir de slash, el guitarrista de guns 'n roses. estoy en la segunda semana de mi gripe de verano. por la tarde acudí a una farmacia y me pincharon el culo. pregunté si dolería y me dijeron que sí. pero no dolió. o al menos no fue un dolor importante.

2. la historia del permiso de conducir de slash es la siguiente: la banda visita un bar y en ese bar le piden a una de las camareras que muestre lo senos. la muchacha enseña uno de ellos y slash le arroja su carnet. luego de un tiempo, la muchacha le obsequia el documento a un novio, quien a la vez se lo vende -pasado algunos años- a un amigo suyo, este utiliza el permiso de conducir para comprar alcohol de forma ilegal hasta cumplir la mayoría de edad. cuenta entusiasmado que alguna vez una tendera notó que el de la foto no era él, sino slash y que aún así le vendió una cerveza. el tipo pide 50mil grandes por la licencia. nadie en el programa gringo está dispuesto a pagar tal cantidad. fin de la historia y tanda comercial.

3. por la noche vino P. a visitarme. descubrió entre mis jeans el algodón con el que me habían tapado el diminuto agujero producido por el pinchazo de la inyección de la tarde. el algodón tenía una mancha ligeramente marrón y redonda, de bordes irregulares. similar cualquiera de sus muchos lunares.                  

4. esta mañana desperté muy triste. enfermarme siempre me deprime. pensé que era algo que de algún modo había superado. pero parece que no. madre, que siempre tiene propuestas maravillosas contra la enfermedad y la tristeza, licuó media docena de maracuyás y me hizo un jugo. J. brincó alrededor porque nunca había visto un fruto de maracuyá y siempre le excita adquirir ese tipo de conocimientos.

5. la semana que pasó estuvo densa. estoy volviendo a escribir en libretas, a dibujar en libretas, más que nada como un ejercicio de caligrafía. es muy duro no contar con el ocio creativo. es muy duro comprar esos libros que sabes que quizá no empieces a leer quizá hasta medio año luego. hoy avancé un poco con uno de simic. la traducción es mala, por eso hago versiones alternas con un lápiz mongol y mi curso básico de inglés. un mes más y pasaré al intermedio.

6. bueno, lo de ejercitarse imagino lo estaré haciendo por acá también. así que no esperes mucho. he olvidado cómo era eso de caminar sin tropezarse. el hombre con el gato, mis piernas y la gallina que flota me dan ánimo.

martes, 3 de febrero de 2015

Aunque sea el fin del amor
yo he visto el fin del disfraz
yo quiero el fin del dolor
pero no hay fin siempre hay más.

domingo, 11 de enero de 2015

dos poemas de Sonia Scarabelli

El príncipe

El joven ciruelo
delgado como un junco
con las hojas
salpicadas de oro
me hace pensar
en un príncipe enfermo

si pudiera bailar
para él
como una concubina
y cantar con una boca
roja y tierna
las bodas floridas
de septiembre

y el verde traje
brillante de octubre
y los frutos redondos
y purpúreos de noviembre

si supiera
descorrer para él
los velos del futuro
y mostrarle
la blanca corona
que ceñirá su dulce frente
en un tiempo no lejano

con qué felicidad lo haría
aunque debiera
volverme yo misma
un engaño de la fiebre
una sombra danzante
en la tarde de otoño

Las direcciones contrarias

No es de la salvación
de lo que hablo, es
de lo que no se salva
y queda siempre
con el arpón clavado,
y tenso en la soga
que lo arrastra hacia arriba,
va al fondo igual,
Moby Dick en la propia calavera.
Y por eso, si el alma o la ballena
lo que se hunde
lo mismo da: la vuelta es por el fondo.

Quiero decir, parece
una insistencia de las cosas
–y de los seres–
que la gracia
venga a aliviarles el desastre
cuando ya iban a darse
por vencidos. Si no
cómo se explica
que suba así de dulce la mañana
y que uno sienta
abrirse todavía el corazón
al toque blando de la luz
cuando un instante atrás apenas
estaba todo

tan oscuro.

- Sonia Scarabelli -

martes, 16 de diciembre de 2014

ya sé que este año no he publicado casi nada por acá,
pero al menos les dejo esta postal.

[seguiré escribiendo]


domingo, 9 de noviembre de 2014

dibujo durante mi clase de inglés algo que parte del recuerdo de una frase por ti pronunciada. vives entonces en mi memoria y en mi cuaderno y en esos pocos minutos de tiempo reciclado y de creación al paso. la profesora, que pasea entre carpeta y carpeta, observa mi dibujo y me pregunta si estudio medicina. le digo que no y dibujo un corazón chuceado, los pulmones están de frente aunque el sujeto va de perfil, míralo, ni hígado tiene pero qué contento se le ve.