porque el tiempo es breve, pero me ama

martes, 25 de agosto de 2015

tengo estas ideas para dibujar. una maleta abierta en la que el único equipaje es la cabeza -también abierta- de una mujer, desde su interior escapan pequeños aviones o quizá, algún mamífero alado, o quizá un recuerdo que solo tendrá forma cuando lo dibuje. también, la figura de un hombre dando la espalda. plano medio. cabello lacio, cubierto por un sombrero. en su saco habrá una ventana, justo sobre el omóplato izquierdo. desde la ventana, el rostro de una chica mirando hacia la calle. de esta forma, el personaje femenino mirará todo aquello que se aleja mientras el hombre -su casa- avanza. solo que esto último no se verá explícitamente en el dibujo, porque verás, mis dibujos tienen una vida secreta que solo ocurre en mi cabeza y que muy de cuando en cuando me animo a compartir.

***

hoy por la tarde pasé por un mercado artesanal y compré una pipa hecha de piedra de huamanga. una pipa blanca y mate, cuya cazoleta tiene forma de cabeza de puma. cuando llegue a casa quizá la llene de flores o quizá desarme algún poema para fumarlo. me gustan los mercados, las pipas y los pumas. me gusta estar lejos y también me gusta volver. pienso mucho en el camino. estoy armando una serie fotográfica de puras carreteras. por el momento me resultan lindas, a veces desoladoras, a veces apremiantes, a veces extraídas de lo que pensamos es el mundo de los sueños. si escribo neblina o bruma es ahora con pleno conocimiento de sus efectos. si uso el verbo serpentear, puedo padecer del vértigo de lo evocado. el viaje siempre enseña. el viaje te enfrenta a lo que eres, porque te saca de tu lugar cómodo y estar solo siempre es más difícil lejos de lo confortable. pero es en lo difícil que logramos esquivar ciertas formas, ciertas convenciones autoimpuestas, zafamos de ese molde en forma de hombre de jengibre con el que nos quieren conformar. quizá esa sea la explicación que anduve buscando tanto tiempo. o quizá solo esté justificando mi forma de ser. o quizá la cabeza del puma, que me mira desde la mesa de noche de este cuarto de hotel, me esté dictando todas estas palabras. 

***

nos desviamos camino a chivay para visitar unas cuevas que prometen pintura rupestre. avanzamos cuatro kilómetros por una trocha durísima y llegamos a un pueblo fantasma. están las casas e incluso hay señales para llegar a las cuevas. e incluso hay una campana en la que alguien ha escrito la frase 'tocar campana', como cuando alicia encuentra aquella botella con la etiqueta que lleva escrita la palabra 'bébeme'. y tocamos la campana. dos, seis, nueve veces, pero, para no romper la lógica del pueblo fantasma, nadie aparece. tenemos que hacer la ruta solos. nos adentramos en un bosque de piedras. vemos una vizcacha. el sol nos marca las arrugas en el rostro. la boca, llena del viento arenoso que se precipita. que nos baña de alivio. nos falta el aire. nos gana el entusiasmo. y cuando por fin llegamos, luego de una larga, larga caminata, ahí está lo que los otros dejaron como huella de su existencia. el paso por el mundo tiene forma de animal. es un bajo relieve sobre la piedra. es el acto de cincelar con fe en la inmortalidad, es apelar a lo perdurable. estoy aquí y ya no puedo irme porque ya no quiero irme. estoy aquí, a punto de decir algo. al borde de un intento. estoy aquí y me tiendo sobre la cama de la naturaleza y cuento nubes hasta quedarme despierta y agradezco este instante inagotable.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Il vento che soffia sui tuoi capelli scuri
Non è lo stesso che soffia sui miei capelli scuri

JEE

domingo, 16 de agosto de 2015

mientras caminamos del chifa a mi casa y la garúa tontísima de lima nos deja ridículamente húmedos -ya no de pena ni de desamor, sino de una palabra que intenta expresar la incapacidad de sentir cualquier cosa- y me hablas de las personas como si estas fueran meteoritos mientras la sopa se bambolea caliente en su envase descartable, canto una canción con la cuarta parte de mi capacidad de concentración y te entrego la presa grande de mi conciencia porque todo nos ha unido hasta este instante.
reafirmo entonces que viene así, con la casualidad de todo lo predecible a estrellarse contra nosotros, el erizo que busca vivir bajo nuestras pieles. ese otro que nos ha impactado. una masa incandescente, rocosa, que pese a su aspecto rudo fácilmente se deshace ante nuestra presencia. y es eso lo que nos mata. lo que nos conmueve. esa vulnerabilidad que nos vuelve también astro o cometa. mamíferos cubiertos de púas. algo que se desmorona.
saberse de memoria los guiones del amor resulta insuficiente. la negación es un recurso agotado. mantenerse sobrio y de pie mientras te hundes tampoco sirve. ya nada nos repara. pero caminamos y cantamos y nos dejamos tocar nuevamente, sacamos la lengua para recibir el sucio sollozo de estas nubes. enumeramos todo aquello que extrañamos. el mordisco en las cejas, el intenso calor de su cuerpo, la lectura privada en voz alta, la complicidad de ciertas risas, el sexo contra el espejo, la dilatación del placer contenido, la expulsión de la vida. tener que olvidarte de todo lo que adoras le resta importancia a los motivos. tememos y añoramos el retorno de ciertas emociones ciegas. deseamos permanecer en la luminosa oscuridad del desencanto. nos cobijamos incrédulos en una esperanza debilitada. y nos repudiamos con la misma intensidad con la que nos hemos entregado al otro cuando ya todo se termina. no buscamos soluciones. buscamos cubrirnos de capas transparentes.
final de este episodio






















algunas cosas que aprendí en la selva II

los helechos gigantes son plantas prehistóricas, conocidos en la zona también con el nombre 'sana-sana', tienen propiedades curativas y antisépticas. para evitar que una herida se contamine resulta útil aplicarse un poco de jugo del helecho, el cual se puede extraer machacando sus hojas.


el palo santo es un árbol en cuyo interior habita un tipo de hormigas que se alimenta de su savia. a cambio, las hormigas impiden que cualquier otra planta crezca a menos de tres metros a la redonda. de este modo protegen al árbol, asegurándose que ningún otro le quite espacio ni luz.


el ayaymama es un ave nocturna cuya voz se asemeja al lamento de un niño, un canto tristísimo, misterioso y bello que se abre paso entre la oscuridad de la selva. se dice que antes de ser aves, fueron niños perdidos o abandonados por sus padres, cuyo quejido dio nombre al ave: ¡ayay! ¡mama!


para producir esperma las mariposas requieren de sal, es por ello que suelen amontonarse en los charcos de orina de otros animales.


halcón de garganta blanca, paloma plumbea, heliconias, bromelias, jacamaras, hoatzines, tángara pico de plata, carrao, halcón de bosque de dorso gris, nictibio, mono aullador rojizo, halcón reidor, mono pichico, oropéndolas, mono tocón, serpiente coralillo, sapitos, orugas, mariposas, arañas, murciélagos, la cuenta de todo lo que vi, escuché y sentí es infinita.


martes, 11 de agosto de 2015

la alegría incomparable de ingresar a una dulcería y salir llena de libros.

lunes, 10 de agosto de 2015

el ahogado
antes de saberse próximo a la muerte
intenta demostrar
que en algo le interesa
                                                        la vida

pobremente comunica sus deseos
con la gracia de un pedazo de carbón triturado
piensa que la libertad es dejarse llevar por el río
pero no tarda en avergonzarse
de su más puro pensamiento

por ello
lucha
o se calla
a manotazos,
para sentir que es verdadera
o explícitamente
libre.

,,,


el ahogado
barre la luz bajo el tapete
dobla correctamente los salvavidas
intenta cambios insignificantes
adelgaza
camina
quiere estar solo sin sentirse solo
quiere tiempo para ocuparlo
en huir de su tiempo.

el ahogado
se pudre
porque la saliva se le empantana
porque contiene lágrimas irreparables
porque reposa su amargura entre la gente

el ahogado
apesta
se amasa
padece y goza sin distinguir
a qué emoción pertenecen sus dientes
canta mientras se hunde
su pena reverbera
sobre la superficie del charco.

,,,

el ahogado
es un hombre cortés
porque siempre es fácil ser correcto
y amable
si se está
bien muerto.

kvc/ agosto, 2015


domingo, 9 de agosto de 2015

del centro de cusco a paucartambo, a pillcopata, al pequeño puerto de atalaya, para tomar una barca rumbo a pantiacolla. tres horas sobre el río rumbo al manu en madre de dios, todo en un viaje de siete días, probablemente uno de los mejores de mi vida.

algunas cosas que aprendí en la selva


hacer fotografía de naturaleza es una de las cosas más jodidas de lograr. no le puedes pedir a los monos que posen; a las aves, que esperen; a los insectos, que giren el rostro un poco más a la derecha. el único reflector disponible es el sol, muchas veces atrapado entre la vegetación tupida, en las copas de árboles que se estrangulan los unos a los otros. en el menor descuido todo lo importante se ha marchado para siempre. la naturaleza está llena de patrones y colores que enloquecen los sensores de las cámaras.



las guacamayas son aves sociables y cariñosas. lo primero que hacen -llegada la mañana- es acicalarse entre ellas, además se dan comida mutuamente y son aves monógamas.



la jacana tiende a matar a sus polluelos o a comerse los huevos que pone, es con este gesto que la hembra busca preservar toda la atención del macho, quien tiene la misión de proteger el nido y empollar a sus futuros hijos.



el martín pescador tiene en los ojos algo similar a un filtro polarizador que elimina los reflejos de la luz en el agua y le permite la caza subacuática.



la oropéndola o páucar es un ave que construye su casa dentro de una suerte de sociedad, por ello no resulta extraño ver en un solo árbol ocho o nueve de sus nidos. la hembra se encarga de recolectar varillas y otras materias para la fabricación, mientras el macho lo cuida con su canto. los nidos del páucar son similares a una enorme gota hecha de madera y hojas, un pequeño agujero en la parte superior es la puerta de entrada.



algunas especies de mariposas portan cianuro en sus alas. para adquirirlo suelen alimentarse de algunas hojas venenosas durante su etapa de oruga. los rojos vibrantes permiten a los pájaros diferenciar a aquellas que -de ingerirlas- podrían ocasionarles la muerte.

continuará

jueves, 6 de agosto de 2015

z.
que utilices la frase 'hacer el amor' en lugar de los términos tener sexo, cachar, follar, fornicar, tirar.

y.
me examino.
primero el cuerpo.
tomo lista a mis órganos internos. hago el conteo habitual de mis vacíos y sé que todas la penas vendrán a matarme, pero ninguna logrará que me muera. comparo mis dolores y este es por mucho uno menos significante. te digo que en otro tiempo me habría encerrado a llorar en el baño del trabajo y la ansiedad de esperar tu llegada inesperada me habría desquiciado a tal punto que las mangas de todas mis camisas habrían crecido abruptamente y por kilómetros. es lindo saber que no volveré a sentirme así y que puedes ser mi hoja de flor de loto y contentarme con la idea de las aguas mansas. me examino frente al espejo y escribo con un plumón rojo el pentagrama de mi silbido.
la música es una marca muy fuerte. los sonidos de mi existencia mezclan armonías dulces y espeluznantes. las tarareo y las bailo. te canto bajito al oído para que sepas de tu falsa alegría. sonrío, para que no te sientas solo en tu miseria y termino mi canción, ahora tan lejos de tu suerte. tengo todo el tiempo del mundo para pesar mis pasos, aunque la rutina, aunque el ruido, aunque las estaciones, aunque importe mucho o poco importe, aunque las palabras conocidas hayan dejado de servir. peluquería, panadería, plaza. // pensamiento, pararrayos, pedestal. //peces que agitan sus aletas en mi torrente sanguíneo.

x.
escribir no es un acto solitario. nunca se está solo en su cabeza, señor.

w.
mi pequeña bola de pelos, sigilosa se mueve por la oscuridad y se acurruca en mi cuello. me maúlla a las seis de la mañana y tomamos juntas el desayuno. intercambiamos bigotes y pulgas. nos peinamos con raya al medio para ir a trabajar.

v.
has aprendido de mí hasta la forma de olvidarme.

u.
poseer la paz de saber que aún me quedan tantas primeras veces.

t.
increíble que luego de la t, venga la u: tú.

martes, 4 de agosto de 2015

explicación

He vuelto a ser el mismo de antes. El que cantaba a las ventanas, el que se regocijaba con las lluvias, el que admiraba a los árboles cuando caen, en pleno otoño.

Yo, que esperaba ansiosamente el advenimiento del otoño, yo, que salía maldiciendo del verano, de pronto, con los primeros fríos, quedéme paralizado. No sé cómo explicarlo. Pero sucede que las sillas se caían y yo como si nada; los pájaros pasaban hacia el sur y yo sin notarlo; las gentes entraban al cinema, salían de la iglesia, reíanse en los circos y yo alejado, sin estar con ellos como siempre.

Y ahora, que estoy sentado en la puerta del invierno, comprendo que aquel no fue un tiempo perdido. Estuve en otros sitios, caminé por otras plazas, otras arenas pisé, vi otros árboles, paréme en las ruinas de otros tiempos.

Y en vez de buscar un tiempo no perdido, contaré viajes no sucedidos, viajes imaginarios

Javier Heraud