
Una mañana de invierno vino a visitarme mi amigo Víctor, coleccionista de fanzines y otras publicaciones artesanales, muy emocionado me trajo algo que encontró en el material de descarte de la biblioteca de la Universidad Católica. Se trataba de un librillo de papel bond impreso a tinta negra donde se reunian textos de Mary Soto, Domingo De Ramos, Roger Santivañez, Rodrigo Quijano,Fernando Obregón, Frido Martin, Odette Velez, entre otros exponentes de las letras peruanas. Lo dejó a mi cuidado y ahora lo comparto con ustedes.
La plaqueta tuvo un tiraje de 300 ejemplares y la fecha marca Octubre de 1990. Transcribo el texto editorial:
COMITE KILLKA
Publicar en el Perú se ha convertido en el mendigar de un lugar a otro la posibilidad de hacerlo. Siendo tan arduo este camino pretendemos probar al acariciar este proyecto del komité killka que no es imposible.
Que hoy en nuestro país es importante que los artistas tengamos el valor de decir la verdad, de descubrirla, de llegar a quienes les es útil y difundirla entre ellos.
Tenemos que tener el coraje de decirla porque esta es silenciada, manipulada y deformada de la manera más infame y al hacerlo no solo renunciamos a la complacencia.
Descubrir la verdad, diferenciar aquellas que representan el signo esencial de nuestros tiempos, de otras mas inofensivas, convertirla en un arma de transformación y difundirla sin caer en el pregón chato ni en la ambigüedad mas exquisita.
Es necesario no conformarse, no negarse la posibilidad del sueño, el artista como el ser más sensible de esta sociedad debe interpretar los desgarradores acordes, rebelarse cual mar enfurecido ante la posibilidad de la mordaza que hoy no se expresa solo en leyes prohibitivas sino en las millonarias sumas que significa publicar un libro, una revista, pintar un cuadro, poner en escena una obra teatral, grabar una maqueta o producir una película.
Es necesario crear circuitos alternativos y utilizar sin cargos de conciencia lo que esta sociedad nos brinda porque ha sido arrebatado a nuestro pueblo en forma de plusvalía.
El Comité Killka no propone receta alguna, porque tal vez aún no la conoce, propone la posibilidad de expresarnos, soñar, esperar, buscar, amar, odiar, avanzar, retroceder, crecer y gritar sin necesidad de permiso.
Que hoy en nuestro país es importante que los artistas tengamos el valor de decir la verdad, de descubrirla, de llegar a quienes les es útil y difundirla entre ellos.
Tenemos que tener el coraje de decirla porque esta es silenciada, manipulada y deformada de la manera más infame y al hacerlo no solo renunciamos a la complacencia.
Descubrir la verdad, diferenciar aquellas que representan el signo esencial de nuestros tiempos, de otras mas inofensivas, convertirla en un arma de transformación y difundirla sin caer en el pregón chato ni en la ambigüedad mas exquisita.
Es necesario no conformarse, no negarse la posibilidad del sueño, el artista como el ser más sensible de esta sociedad debe interpretar los desgarradores acordes, rebelarse cual mar enfurecido ante la posibilidad de la mordaza que hoy no se expresa solo en leyes prohibitivas sino en las millonarias sumas que significa publicar un libro, una revista, pintar un cuadro, poner en escena una obra teatral, grabar una maqueta o producir una película.
Es necesario crear circuitos alternativos y utilizar sin cargos de conciencia lo que esta sociedad nos brinda porque ha sido arrebatado a nuestro pueblo en forma de plusvalía.
El Comité Killka no propone receta alguna, porque tal vez aún no la conoce, propone la posibilidad de expresarnos, soñar, esperar, buscar, amar, odiar, avanzar, retroceder, crecer y gritar sin necesidad de permiso.